Aprendiendo a fluir con mi cuerpo Parte II

16 de Diciembre, 2020 Aprendiendo a fluir con mi cuerpo  Parte II

Siguiendo el “miércoles de” anterior en donde hablamos de cómo la percepción que tenemos de nuestro cuerpo, puede impactar en nuestro ánimo, en cómo nos sentimos y cómo interpretamos nuestra realidad; hoy, quiero volver a hablar de otras temáticas comunes, complejos que todas pasamos y que muchas veces nos hacen sentir incómodas o incluso que somos menos atractivas o menos valiosas...

Mi idea de esto ¡no es angustiarlas ni tampoco darles una mirada desesperanzadora! Al contrario, quiero que aprendamos a ser más conscientes, para que cuando estos pensamientos o actitudes nos visiten, nosotras podamos decirles en calma, y con tranquilidad “muchas gracias, pero esto no tienen ningún sentido...puedes seguir adelante y salir de mi cabeza”

Primero me gustaría hablar del llamado “peso ideal”, ese número que aparece en la pesa y que nosotras nos imponemos como algo que no debería cambiar. Este número, no toma en cuenta ¡muchos factores!...como por ejemplo si hacemos más deporte o si dejamos de hacer, este número va a variar, o si cambiamos de alimentación, o si estamos más estresadas, o si estamos con nuestro periodo, o si dormimos mal, o si tomamos más o menos agua, o si estamos con pena, o si, o si, o si….y así podría seguir, pero a lo que me quiero referir es a que ¡ESTE NÚMERO ESTÁ DESTINADO A CAMBIAR! Creo que tenemos que resignificar el concepto de lo que se entiende por hoy por peso ideal. Quizás podríamos aprender a activar nuestro lenguaje compasivo y decirnos: “Para todo lo que estoy viviendo hoy, este número me hace sentido” o decirnos “Claro que este no es el mismo, si he cambiado mis hábitos o he pasado por momentos difíciles” Creo que es importante mirarlo no cómo algo fijo, estático, sino algo que puede cambiar con las circunstancias; y eso no significa que tengamos que descuidar nuestra salud, por supuesto que hay un peso saludable, pero la gran mayoría de las veces, “el peso ideal” es mucho más bajo que nuestro peso saludable.

En segundo lugar, me gustaría abarcar la femeneidad….el estereotipo de lo que es ser femenina: creo que es urgente modificar el concepto. ¿Es ser femenina ser delicada? ¿es ser femenina ser “señorita”, es decir, seguir ciertas conductas establecidas? ¿Es ser femenina vestir de ciertos colores? La respuesta social actual sería un sí, pero la mía prefiero que sea un NO. Ser femenina para mí, como un nuevo concepto, debería ser el sentirte auténtica como mujer, el poder estar cómoda con tu forma de ser e interpretar lo que para ti significa ser mujer. Creo que el concepto de “feminidad” alude a solo un tipo (si es que) de mujeres...y somos taaaaan pero tan distintas todas, una a la otra ¡y eso es MARAVILLOSO, es VALIOSO! Porque es así como aprendemos un mundo una de la otra. ¿Te animas a ver esto con nuevos ojos? Mi sueño es que todas podamos sentirnos cómodas, no sentirnos “torpes” por no ser “femeninas”: ampliemos el uso de la palabra o seamos conscientes de que sólo alude a una forma particular de ser, a un estereotipo, más que una realidad.

Por último, quisiera hablar de las inseguridades asociadas a nuestra zona de la cara, las conocidas “imperfecciones”: espinillas, granitos, frenillos, manchas, rosacea, puntos negros, etc. Y aquí quiero decir algo que para mi, hace no mucho, fue muy revelador: existen maquillajes que fomentan la autoaceptación (como el de mi amiga @byalenardini), quien se enfoca en mantener nuestra esencia, en no tapar todo, si no que destacar aquello que consideramos más lindo de nuestra cara: el brillo de nuestros ojos, nuestra sonrisa, la nariz, ¡lo que cada uno considere como más atractivo! Creo que el look natural está subestimado, que los filtros de instagram nos hacen sentir “opacas”, cuando somos lindas con o sin maquillaje. ¿Te animas a empezar a maquillarte desde el amor propio en vez de hacerlo desde la idea de ocultar ciertos aspectos? ¡Suena mucho más llevadero cuando lo hacemos por entretención, por gozar, por disfrutar el amor hacia nosotras mismas!

Espero que estas tres reflexiones les hayan permitido tomar conciencia y ver de que muchas veces nuestras inseguridades no tienen un propósito mayor al que cumplir un parámetro social. Que nosotras somos PRECIOSAS, que somos DECISORAS de qué pensamos y que ahora en adelante, cuando vuelva a aparecer un pensamiento exigente y ridículo, vamos a pensarlo dos veces, para luego decirle: “muchas gracias, pero esto no tienen ningún sentido...puedes seguir adelante y salir de mi cabeza”

¡Que tengan un hermoso miércoles!

Nos vemos en el taller del sábado 09 de enero para aprender de autoestima, imagen y sexualidad. ¡Si quieres asegurar tu cupo puedes ir al siguiente link 

Cariños,

Firma Mipacareu
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