¿POR QUÉ NOS COMPARAMOS?

Mi mamá siempre me decía «Chabita…las comparaciones son odiosas» y ahora que lo pienso, ¡tenía y tiene toda la razón! No hay nada más desgastante que estar haciendo las cosas que hacemos para compararnos con un otro. Nos desvía de nuestro propósito principal, nos aleja del poder disfrutar de nuestras acciones y en la mayoría de los casos, nos hace sentir menos que el resto (es decir, poco conformes con lo que somos nosotros).

Pero sabiendo que hay tantas razones para no compararnos…¿por qué lo seguimos haciendo? ¿de dónde viene esto de compararnos con los demás? Hay distintas teorías, pero una de mis favoritas, es la siguiente: nos comparamos con los demás, porque en algún momento nosotros estaremos en la vereda privilegiada, es decir, en la que somos «mejores que el resto» ¿buena forma de validarnos o no? Les pongo un ejemplo para aclarar: Quizás si me comparo con mis compañeros de trabajo, no soy la más inteligente…lo cual me hace sufrir y muchas veces me lleva a no poder dar mi opinión en una reunión. Pero si pienso en que dentro de mis hermanos, soy la más brillante, eso me hará sentir poderosa y más capacitada para poder opinar cuando estamos todos comiendo juntos en la mesa. ¿Les hace sentido? ¡Es como ceder a muchos momentos de oscuridad, porque sabes que en algún momento llegará la luz y eso te hará sentir mejor o ser (supuestamente) superior que los demás!

Además, es lógico que si hemos sido parte de una cultura competitiva que hace un énfasis – muchas veces cruel – en las comparaciones, optemos por este pensamiento sin matices (soy atractiva o no soy atractiva si me comparo con…soy buena o no soy buena en deporte si me comparo con…etc). Sin embargo, aunque esto tenga todo pero TODO el sentido del mundo, me gustaría derribar las comparaciones con un ejercicio práctico, ¿se animan?

DERRIBANDO COMPARACIONES EN 4 PASOS

  1. Cada vez que se te venga un pensamiento blanco/negro, sin matices, comparativo y que ponga en duda tu valía personal, DETENTE. Si piensas, «soy tan poco atractiva si me comparo con mi amiga Antonia» «Me encantaría tener la personalidad de Andrea, ella es tan extrovertida y yo tan poco sociable» «Que ganas de ser inteligente como mi jefe, así no llegaré a tener nunca un cargo como el suyo», entre otros ejemplos (puedes pensar en alguno menos burdo si quieres y más acorde a tu realidad).
  2. Ahora que ya eres consciente de que estas comparando y eso hace que te sientas menos que un otro, PIENSA «¿Cuál es el propósito de esta comparación? Puede ser: hacerme daño, sentirme culpable, o incluso sentirme superior que el resto si piensas algo del estilo «soy mucho más linda que la ex de mi pololo».
  3. Luego de que ya sepas el propósito de este pensamiento, TOMA PERSPECTIVA ¿Gano algo haciendo ésta comparación? ¿No sería mejor batallar contra este tipo de pensamientos, que puede que algunas veces me hagan sentir bien y otras no? Siendo objetiva, creo que la mejor forma sería reemplazarlo por pensamientos que me hagan sentir única – y por eso mismo – increíble, independiente de cómo sean o lo que hagan los demás.
  4. REFUERZA esta última idea de sentirte única, repitiendo estas dos lindas frases 3 veces «Compararme me hace daño y me hace sentir menos…Hoy decido que la mejor manera de sentirme bien conmigo misma es validar que mi forma de ser es única y por ende, genial y maravillosa» «Me amo por ser como soy y amo a los demás por ser por como son»

Espero que ésta actividad les haya hecho sentido y que refuerce la idea de lo increíble que son – y que bueno…las comparaciones no aportan en mucho – Les mando a todas un abrazo gigante, cualquier duda que les haya quedado me pueden escribir por instagram o a mi correo contacto@mipacareu.com, o comentar aquí en el blog.

Cariños y feliz miércoles,

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